La lucha contra el cáncer se da a través de la promoción, prevención y detección temprana

De manera generalizada, las personas suelen pensar que solo se puede prevenir el delito, pero casi cualquier cosa se puede prevenir, y para el conocimiento de todos, el cáncer también entra en ese beneficio ya que la salud es considerada como un sector prioritario en el correcto desarrollo de una sociedad, aunque en algunos sectores solo piensen que, por ejemplo hacer un master en administración podría incluso hasta ser más importante que la salud, pues no es así.  

La prevención efectiva podría ser alcanzada a través de cualquier actividad en la que se ponga de manifiesto la concientización de lo dañino que puede resultar hacer caso omiso de actividades específicas que pueden destruir de forma silenciosa y que se han hecho presente en nuestras vidas bajo la mirada complaciente de la sociedad. Es un reflejo de las estadísticas que al menos ⅓ de los caso que se presentan de cáncer, se han podido prevenir y ello constituye una verdadera estrategia a corto plazo. 

Lo mejor es ir al inicio de todo

Lo primero que se debe tomar entre las manos es la erradicación del Tabaco que durante décadas se ha instaurado en nuestras vidas como algo natural. Nada más él se encuentra como el agente directamente responsable de un 22% de los fallecimientos en los que el  diagnóstico fue el cáncer alrededor del mundo. Es importante mencionar que solo para el año 2004, se hizo un registro de al menos 7,4 millones de decesos debidos al cáncer, donde 1,6 millones tuvieron origen en el tabaquismo.  

El humo que expide el tabaco es el causante de variados tipos de cáncer, de los cuales podemos mencionar el de boca, garganta, esofago, laringe, pulmón, estómago, páncreas, vejiga, riñón y cuello uterino. Diversos  estudios señalan que al menos un 70% de toda la carga del cáncer por ejemplo, de pulmón se encuentra atribuida directamente al humo de dicho agente, con lo que no debe dejarse de un lado que el conocido “humo ambiental”, también se encuentra reflejado como responsable sobretodo en aquellas personas que no fuman. 

De esta manera, podríamos sumarle a ello el sedentarismo, el consumo de determinados alimentos, el sobrepeso, y la obesidad los cuales suelen ser los detonantes silenciosos del cáncer. Así mismo, estas células también se alojan en las mamas, el colon, el endometrio, el esofago, y los riñones. Definitivamente la alimentación surge como una influencia definitiva para ello y esto es debido a que el consumo elevado de carnes rojas o también de estas en conservas podrían dar pie al cáncer colorrectal por ejemplo. Se encuentra en cada una realizar una eficaz modificación de nuestra dieta en la que se incluya hortalizas y frutas en gran cantidad, lo que finalmente resultará en una gran diferencia, con el beneficio además de evitar enfermedades cardiovasculares. 

Por otra parte cuando iniciamos y mantenemos una constante actividad física aunque sea pequeña, se reducirá significativamente los factores que conllevan a alcanzar el de riesgo de contraer cáncer.